
Fotografía: Columnas de humo se elevan en Teherán durante ataques de la campaña militar de Estados Unidos e Israel en Teherán, Irán, el jueves 5 de marzo de 2026. (AP Foto/Vahid Salemi)
El conflicto militar entre Estados Unidos, Israel e Irán continúa intensificándose mientras la guerra entra en su segunda semana. Lo que comenzó el 28 de febrero de 2026 con una serie de ataques coordinados contra territorio iraní se ha convertido en una confrontación regional con repercusiones militares, económicas y diplomáticas en todo Oriente Medio.
Con bombardeos continuos, ataques con misiles y la participación indirecta de otros actores regionales, analistas advierten que el conflicto podría prolongarse o incluso ampliarse a nuevos frentes si no se alcanza una vía de desescalada.
El inicio del conflicto
La guerra comenzó cuando fuerzas estadounidenses e israelíes lanzaron una ola masiva de ataques aéreos contra instalaciones militares, infraestructura estratégica y objetivos vinculados al programa nuclear iraní. Solo en las primeras horas se registraron cientos de ataques contra bases, sistemas de defensa aérea y centros de mando iraníes.
Los bombardeos alcanzaron ciudades como Teherán, Isfahán, Qom y Karaj, en una operación que Washington y Tel Aviv justificaron como una acción preventiva para frenar el desarrollo nuclear iraní y debilitar sus capacidades militares.
Uno de los eventos más impactantes del inicio del conflicto fue la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei, durante los primeros ataques, lo que desató una fuerte respuesta del gobierno iraní y aceleró la escalada militar.
La respuesta de Irán
Tras los bombardeos iniciales, Irán lanzó misiles balísticos y drones contra Israel y contra instalaciones militares estadounidenses en varios países de Oriente Medio, incluyendo bases en el Golfo Pérsico.
Las fuerzas iraníes también han atacado objetivos estratégicos y buques en la región, mientras grupos aliados como Hezbolá han lanzado cohetes contra el norte de Israel, ampliando el conflicto más allá de las fronteras iraníes.
Los intercambios de ataques han provocado víctimas en varios países. En Irán, las autoridades reportan más de 1,300 muertos desde el inicio de la ofensiva, mientras que también se han registrado bajas entre fuerzas estadounidenses y daños en ciudades israelíes por ataques con misiles.
Un nuevo liderazgo en Irán
Tras la muerte del ayatolá Khamenei, la Asamblea de Expertos de Irán designó a Mojtaba Khamenei, hijo del antiguo líder supremo, como nuevo jefe religioso y político del país.
Su ascenso ocurre en medio de una guerra activa y ha generado debate dentro y fuera de Irán, ya que nunca había ocupado cargos públicos de alto nivel, aunque durante años se le consideró una figura influyente dentro del aparato de seguridad y de la Guardia Revolucionaria.
Ataques a infraestructura energética
En los últimos días, los ataques han comenzado a incluir infraestructura petrolera y energética, lo que ha provocado incendios en depósitos de combustible y centros de almacenamiento en territorio iraní.
Esta situación ha generado preocupación global debido a la importancia del Golfo Pérsico para el suministro energético mundial. Los precios internacionales del petróleo han subido alrededor de 20%, superando los 100 dólares por barril ante el temor de interrupciones en el comercio energético.
El estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte de petróleo, también se ha convertido en un punto crítico del conflicto.
Reacciones internacionales
La guerra ha provocado reacciones en todo el mundo. Diversos gobiernos han pedido contención y negociaciones para evitar que la confrontación escale a una guerra regional más amplia.
El secretario general de la ONU ha advertido que la escalada militar amenaza la estabilidad internacional, mientras líderes religiosos y políticos han llamado al cese de las hostilidades.
En varios países también se han registrado protestas contra la guerra, especialmente en ciudades occidentales donde manifestantes han criticado los ataques y las consecuencias humanitarias del conflicto.
Lo que podría suceder en los próximos días
Analistas consideran que el conflicto podría evolucionar en distintos escenarios.
Uno de ellos es la continuación de ataques limitados entre los países involucrados, con bombardeos selectivos y represalias controladas que no lleguen a una guerra total.
Otro escenario sería la expansión regional, especialmente si otros actores armados o gobiernos se involucran directamente. Países del Golfo, milicias aliadas de Irán y fuerzas presentes en Siria o Líbano podrían convertirse en nuevos frentes del conflicto.
También existe la posibilidad de una intervención diplomática internacional que presione a las partes a negociar un alto el fuego, aunque por ahora las posiciones de los gobiernos involucrados siguen siendo firmes.
Un conflicto con impacto global
Más allá del campo militar, la guerra ya está teniendo efectos globales. El aumento en los precios del petróleo, la inestabilidad en rutas marítimas clave y el riesgo de ataques a infraestructura energética podrían afectar mercados internacionales, comercio y seguridad energética.
Por ahora, la situación continúa evolucionando día a día. Con ataques aún en curso y múltiples actores involucrados, la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán se perfila como una de las crisis geopolíticas más importantes de los últimos años.
