Imagen ilustrativa. Grok IA.
Ucrania intensificó en los últimos días su campaña de ataques de largo alcance contra la infraestructura energética de Rusia, golpeando puertos petroleros estratégicos, buques de la “flota fantasma” del Kremlin y depósitos de combustible. Kiev define la ofensiva como parte de su estrategia para debilitar la capacidad financiera de Moscú y acelerar una salida negociada al conflicto. Rusia respondió con una andanada de 268 drones y misiles contra ciudades ucranianas, causando al menos 10 muertos y más de 76 heridos en las últimas 24 horas.
Los ataques ucranianos
El presidente ucraniano Volodimir Zelensky informó que fuerzas ucranianas atacaron el puerto de Primorsk, en la región de Leningrado, el principal puerto ruso de exportación de petróleo en el Mar Báltico, a más de mil kilómetros de la frontera ucraniana. El ataque provocó un incendio en las instalaciones operadas por Transneft, el monopolio estatal ruso de oleoductos. El gobernador regional ruso Alexander Drozdenko confirmó el ataque y señaló que no se produjo derrame de petróleo. Como consecuencia, tanto el puerto de Primorsk como el de Ust-Luga, otra terminal estratégica sobre el Báltico, suspendieron temporalmente las exportaciones de crudo y combustibles.
En el Mar Negro, Ucrania atacó dos buques petroleros en la entrada del puerto ruso de Novorossiysk, identificados por Kiev como parte de la flota clandestina utilizada por Rusia para evadir sanciones occidentales. “Estos petroleros se utilizaban activamente para transportar petróleo. Ahora no lo harán”, afirmó Zelensky. La misma operación dañó la fragata Almirante Mákarov, anclada en el puerto. Un ataque previo en abril ya había incendiado cuatro depósitos de productos petrolíferos en Novorossiysk y afectado instalaciones del Consorcio del Oleoducto del Caspio (CPC), una ruta que mueve cerca del 1% del suministro mundial de crudo y por la que transita cerca del 80% de las exportaciones petroleras de Kazajistán. Entre los accionistas del consorcio figuran las petroleras estadounidenses Chevron y ExxonMobil. Suecia informó además el 3 de mayo que su guardia costera abordó un buque frente a su costa sur sospechoso de pertenecer a la flota clandestina rusa.
La estrategia ucraniana
El alcance de los ataques ucranianos ha aumentado de forma sostenida: de unos 600 kilómetros en diciembre de 2022 a 1,750 kilómetros en lo que va de 2026. Según Zelensky, los ataques han provocado al menos 7,000 millones de dólares en pérdidas para Rusia en lo que va del año. El ministro de Defensa ucraniano, Mijailo Fedórov, afirmó que la paz llegará cuando el ejército ruso pierda su capacidad ofensiva y la economía rusa se derrumbe bajo la presión acumulada.
Analistas señalan que los ataques de largo alcance, combinados con sanciones internacionales, podrían convertirse en el factor que empuje a Moscú a buscar al menos un alto el fuego temporal. Sin embargo, existe una paradoja estratégica: el alza en el precio global del petróleo, impulsada por el cierre del Estrecho de Ormuz derivado del conflicto entre EE.UU. e Irán, beneficia indirectamente a Rusia. Si los precios se mantienen elevados, los ingresos rusos por exportaciones de petróleo podrían alcanzar los 229,000 millones de dólares en 2026, frente a los 158,000 millones proyectados antes del conflicto con Irán, según el Instituto KSE.
La respuesta rusa
Moscú mantiene su ofensiva aérea sobre ciudades ucranianas. En las últimas 24 horas, Rusia lanzó 268 drones y misiles contra más de diez ciudades y regiones del país, de los cuales las defensas ucranianas interceptaron 249. Los ataques dejaron al menos 10 muertos y más de 76 heridos en distintos puntos del territorio, con impactos registrados en las regiones de Mykolaiv, Odesa, Dnipropetrovsk y zonas del frente. En la región de Moscú, un hombre de 77 años murió en un ataque de drones ucranianos cerca de Volokolamsk, a unos 120 kilómetros de la capital rusa.
Contexto
El conflicto entre Rusia y Ucrania se encuentra en su quinto año desde la invasión a gran escala de febrero de 2022. En 2026, Moscú destinará al menos 166,000 millones de dólares al conflicto, según el presupuesto firmado por el presidente Vladimir Putin. Kiev argumenta que atacar las exportaciones energéticas rusas es una respuesta legítima, dado que esos ingresos financian directamente la guerra. La administración Trump otorgó a Rusia una exención temporal de sanciones petroleras en el contexto de la crisis energética global derivada del conflicto con Irán.
